Crimen de odio

Un crimen que implica el uso de la fuerza o la intimidación de fuerza puede cristalizarse en un quebrantamiento de los derechos civiles si el transgresor fue inspirado por la intolerancia y el odio (en otras palabras, el odio a un grupo étnico en particular). Los delitos de odio son acciones violentas predestinadas a herir e intimidar a alguien y/o a su comunidad por razones de raza, origen étnico, nacionalidad, religión, orientación sexual o discapacidad. Comúnmente, una persona procesada por un delito de odio se enfrenta a una pena superior en comparación a la de alguien que cometió las mismas acciones sin hostigamiento racista, pero esta distinción legal también beneficia a los fiscales a definir el motivo de ciertos delitos. Esta sección contiene información sobre crímenes de odio y el procesamiento de violaciones de derechos civiles; la historia de estos crímenes; y vínculos a recursos del gobierno federal.

Una breve historia de los delitos de odio y la aplicación de los derechos civiles

Las protecciones federales contra los delitos de odio comenzaron con fuerza cuando el presidente Johnson firmó la Ley de Derechos Civiles de 1968 (no debe confundirse con la ley más amplia aprobada en 1964). Dicha ley establece los parámetros para el enjuiciamiento por crímenes de odio al incorporarlo como un delito federal "por la fuerza o por la amenaza de la fuerza, intimidar o interferir con alguien ... por su raza, color, religión u origen nacional". Estos resguardos se extendieron a ciertas actividades como la asistencia a la escuela, el patrocinio de una instalación pública (una biblioteca, por ejemplo), la solicitud de un trabajo y la votación.

Posteriormente de la incapacidad de procesar dos delitos de alto perfil supuestamente originados por el odio, que resultaron en la muerte de James Byrd, Jr. (un afroamericano) y Matthew Shepard (un homosexual), hubo presión para fortificar la ley federal. Finalmente, en octubre de 2009, el presidente Obama legalizó la Ley de Crímenes de Odio de Matthew Shepard y James Byrd, Jr. Si bien la ley original se restringía a las actividades protegidas por el gobierno federal citadas anteriormente (como votar o asistir a la escuela), la nueva ley eliminó este requerimiento y además extendió la ley de crímenes de odio para arropar los delitos motivados por la orientación sexual y la identidad de género. Los crímenes de odio son muy peligrosos, principalmente porque son delitos contra comunidades enteras.

¿Qué determina que un crimen sea un crimen de odio?

Siempre que el propósito del delito es herir y/o intimidar a alguien principalmente debido a su afiliación con cierta identidad étnica, religiosa, de género u otra tendencia, se califica como un delito de odio y se lo imputa como tal. La(s) persona(s) que cometa algún crimen contra alguien sin razón alguna, probablemente enfrentará cargos de agresión criminal y tendrá que responder por ellos ante la justicia. En cambio, si alguien comete violencia contra un inmigrante, solo por el hecho de ser de una etnia distinta a la de él, lo más probable es que sea acusado de un delito de odio si es que se logra comprobar que procedió atentando por discriminación para con los inmigrantes. El tribunal debe probar que actuó con tal intención para predominar en su caso.

Una manera de calificar los crímenes de odio es que estos son actos de terrorismo contra una comunidad en particular, que las acciones contra un solo individuo son para causar daño a la comunidad en general. Como caso típico, alguien que incendia una iglesia históricamente afroamericana, está (tal vez), perpetrando un crimen de odio destinado a horrorizar no solo a los fieles religiosos sino a los afroamericanos en general.

Cómo reportar un crimen de odio

Los testigos y las víctimas pueden denunciar los supuestos delitos de odio en los departamentos de policía local o en la oficina local del FBI. No obstante, asuma que los delitos de odio son mucho más difíciles de sentenciar puesto que se requieren evidencias sólidas que demuestren que el agresor procedió con odio. Es decir, debe haber pruebas concretas de que el individuo poseía intenciones de odio para con un determinado segmento de la población, pruebas que pueden no estar disponibles, o ser de difícil recaudo en muchos casos. Si tiene intención de denunciar un presunto crimen de odio, tenga en cuenta que mientras más detalles posea del crimen es mejor; por tal motivo, asegúrese de recopilar y anotar tantos detalles del suceso como sea posible, comprendidos entre ellos las identidades de los involucrados y cualquier otra persona que pueda aclarar más los hechos acerca del incidente.

Un abogado especializado en el tema será la mejor opción para que le ayude a consolidar una demanda y desde luego, a proteger sus derechos, sea para su defensa o para responde a una demanda injusta que le hay sido presentada por patrocinador de actos de odio.