Abogado de Asalto

En términos generales, el "asalto" se evidencia cuando alguien amenaza con causar un daño corporal a otro de manera convincente. El asalto a menudo es seguido por una agresión, que se define como una conducta física ilegal (a menudo un acto de violencia, pero también un contacto sexual no deseado). No todas las amenazas son consideradas asalto. Para alcanzar el nivel de una infracción procesable (en la que el demandante puede presentar una demanda), deben estar presentes dos elementos principales:

  • El acto tenía la intención de causar aprehensión de contacto dañino u ofensivo; y
  • El acto de hecho, causó temor en la víctima de que se produjera un contacto dañino u ofensivo.

Por lo tanto, una persona que tiene la intención de causar un daño inminente y lo logra, ha incurrido en agravio del asalto, que también es un delito. Al determinar si tiene una causa de acción viable para el asalto, es importante comprender completamente los elementos del asalto.

Un asalto es más que sólo palabras

Las palabras, sin un acto físico, no pueden constituir un asalto. Por ejemplo, no se ha producido ningún asalto cuando una persona mueve sus brazos hacia otra y grita: "¡Voy a dispararte!" donde no hay arma de fuego visible o aparente. Sin embargo, si las palabras amenazantes van acompañadas de alguna acción que indica que el autor tiene la capacidad de realizar una amenaza, se ha producido un asalto.

El asalto se configura cuando una persona amenaza con disparar a otra mientras apunta con un arma, incluso cuando la víctima se entera más tarde que el arma no estaba cargada y era un arma de juguete que no era real, ni causaba algún peligro. De igual manera, apuntar un arma sin el acompañamiento de una amenaza verbal sigue considerándose una forma de asalto, asumiendo que la víctima observó el arma.

Intención de causar un asalto

El asalto requiere intención, lo que significa que ha habido una interferencia deliberada e injustificada con el derecho personal o la libertad de otro, de forma que causa daño. En el agravio de agresión, la intención se establece si una persona razonable está sustancialmente segura de que se producirán ciertas consecuencias; la intención se establece si él o ella realmente intenta que esas consecuencias resulten o no. Apuntar con un arma a alguien es sustancialmente seguro que resultará en asalto para la víctima.

En el derecho penal, la intención significa actuar con un propósito criminal o ilícito. Los estatutos de asalto criminal a menudo hablan sobre actuar "deliberadamente", "a sabiendas", "imprudentemente" o "negligentemente". Actuar de manera negligente significa marginarse y desviarse enormemente de los estándares de conducta normal. Algunos estatutos de asalto criminal reconocen solo "deliberadamente", "a sabiendas" y "imprudentemente" como el nivel de intención requerido para establecer que se cometió un delito.

Aprehensión de daño inminente

La víctima debe tener un temor razonable de lesiones inminentes o contacto ofensivo. Este elemento se establece si el acto produce temor y aprehensión en la mente de una persona. La aprehensión no es lo mismo que el miedo. La aprehensión significa darse cuenta que una lesión o un contacto ofensivo es inminente.

Si un acto produjera temor en la mente de una persona, variará según las circunstancias. Por ejemplo, puede causar menor temor en la mente de un niño que un adulto. Además, si una víctima desconoce la amenaza de daño, no se ha producido ningún asalto. Un asaltante que apunta con un arma a una persona dormida no ha cometido un asalto. Finalmente, la amenaza debe ser inminente, es decir, inminente o por ocurrir. Amenazar con matar a alguien en una fecha posterior, no se constituiría en un asalto.

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Si tiene o está considerando presentar un reclamo por agresión, puede ser confuso saber por dónde empezar, especialmente si el incidente también resultó en cargos de agresión criminal. Un abogado experimentado puede identificar los elementos de asalto y proporcionar orientación legal.