Tutela de incapacitados

La tutela es un proceso legal que actúa como herramienta para permitir a una persona tomar decisiones por otra persona, a quien se le denomina “pupilo”. Los tribunales tienen el compromiso de nombrar tutores legales en casos de la existencia de una discapacidad mental, por ejemplo, una persona que entra en un proceso de inconciencia (coma), producto de un infarto cerebral o un accidente. Salvo que esa persona posea un poder notarial auténtico en el cual estén claramente definidas las recomendaciones médicas formuladas al paciente antes del accidente, el tribunal podrá designar un tutor legal con el propósito de tomar decisiones cruciales mientras la persona se encuentra en estado de inconciencia.

Este mecanismo legal es de vital importancia puesto que las inversiones, los bienes raíces y demás propiedades, pueden perder su valor con el paso del tiempo si no se lleva a cabo un proceso administrativo consecuente. Así mismo, pueden aparecer ciertas compromisos financieros y facturas que tienen plazos de tiempo estipulados para su pago, razón por la cual, un tutor deberá asegurarse que los pasivos no se aumenten durante el período de incapacidad de su pupilo.

¿Por qué se necesita un tutor para una persona discapacitada?

La discapacidad mental y física puede acarrear condiciones complejas acompañadas de elongaciones de tiempo para la recuperación del afectado, y en la mayor parte de las veces de largo plazo, que pueden imponer grandes limitaciones a la capacidad de un individuo para su propio cuidado, tales como desplazarse de un lugar a otro, comunicarse, trabajar y sobrevivir independientemente del cuidado de los demás. Tal discapacidad refleja la necesidad de depender de otro, para un surtido de tratamientos y servicios de asistencia.

La tutela para discapacitados físicos o mentales ha servido por mucho tiempo para facilitarles la independencia y la autosuficiencia a las personas que atraviesan por esta condición.

¿Qué funciones desempeña un tutor legal?

Entre las funciones que posee un tutor legal para asistir a un pupilo discapacitado, se encuentran los siguientes:

Asegurar la disponibilidad y mantenimiento del cuidado del pupilo.

Tomar decisiones financieras para el beneficio del pupilo.

Tomar decisiones médicas cruciales para el pupilo.

Asegurarse de que los servicios médicos y educativos sean mantenidos correctamente.

Enviar actualizaciones a la corte con relación a la condición de salud del pupilo. Estas actualizaciones describirán la situación actual de como transcurre la vida del pupilo, el estado de la salud mental y física, de acuerdo con los exámenes médicos y los registros oficiales. Así mismo, proporcionan una lista de los servicios que recibe el pupilo, dan cuenta de sus activos monetarios y la información adicional requerida para evaluar el estado del pupilo y las obligaciones del tutor.

Esto no quiere decir que los supervisores gestionen la vida de un pupilo, puesto que ellos no están proporcionando servicios de cuidado. La manera de entenderlo es como una prestación de servicios para facilitar la toma de decisiones. Los supervisores actúan e intervienen cuando sea necesario tomar decisiones importantes y su consentimiento va en el sentido de favorecer al discapacitado ante situaciones críticas que éste sea incapaz de hacer por sí mismo.

¿Cómo se elige un tutor para una persona discapacitada?

Para ser acreditado como un tutor, el candidato debe estar calificado para servir. Las calificaciones estatales pueden diferir de un estado a otro, pero por lo general, para ser calificado, el tutor debe ser un adulto (18 años) y no tener un registro de delitos graves que implique deshonestidad (falsificación, soborno, robo, etc.).

El tribunal elegirá al tutor de acuerdo con los deseos expresados por el pupilo, sin embargo, en caso de que el mismo no pueda expresar sus deseos, el tribunal tomará una decisión basada en los documentos previos a la incapacidad, como un poder notariado o un testamento, pero de no existir tampoco ninguno de estos documentos legales, el tribunal optará por nombrar tutor a su cónyuge, padre u otro miembro cercano de la familia que cumpla con los requisitos establecidos.

Haga que sus deseos sean acatados: contrate un abogado de derecho de familia.

Si usted está preocupado por una posible discapacidad y el tribunal le designa un tutor, sin tener en cuenta en la selección al tutor de su elección, asesorese con un abogado calificado que pueda generar un poder notarial duradero y un testamento debidamente probado. Prepararse para una tutela con anticipación en caso que quede incapacitado, garantizará que las personas que seleccione, fuera de alguna circunstancia atenuante y descalificadora, estén allí para atenderlo en caso de un accidente y/o enfermedad.